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lunes, 15 de abril de 2013

KOBE BRYANT SE DEBATE ENTRE LA ROTURA PARCIAL-COMPLETA

Rotura parcial del tendón de Aquiles Descripción El tendón de Aquiles conecta el músculo de la pantorrilla al hueso del talón del pie. La rotura parcial del tendón de Aquiles se produce cuando se rompe una parte del tendón de Aquiles. A menudo las fibras centrales del tendón de Aquiles se rompen y las que las rodean permanecen conectadas. Síntomas Puede haber una zona sensible, inflamada en la parte central del tendón de Aquiles. También se puede tener: - dolor y rigidez tras el descanso o la inactividad, en particular al principio de la mañana - un dolor que puede mejorar o empeorar al hacer ejercicio ¿esto dependerá de cuándo se produjo la lesión Una rotura parcial del tendón de Aquiles no es apreciable instantáneamente como una rotura completa y puede no resultar evidente hasta haber terminado los ejercicios de relajación. Causas Una rotura parcial puede estar provocada por: - llevar calzado inadecuado o que no proporciona la sujeción necesaria - un músculo de la pantorrilla tenso cuando la pierna está derecha - un cambio o un aumento en el entrenamiento - no calentar los músculos de la pantorrilla adecuadamente antes de hacer ejercicio Tratamiento Aficionado Se pueden utilizar analgésicos y antiinflamatorios, como el ibuprofeno o el paracetamol, para el dolor. Lea siempre el prospecto que acompaña a la medicina y, si tiene alguna pregunta, pida consejo a su médico o farmacéutico. Es posible que necesite tratamiento de un fisioterapeuta o médico especialista en medicina deportiva. Éste evaluará y tratará su lesión de acuerdo con sus necesidades individuales y puede que utilice lo siguiente: - una escayola o una férula para mantener el tendón de Aquiles inmovilizado de forma que pueda cicatrizar - una alza para el talón, que acorta el tendón de Aquiles y lo ayuda a cicatrizar - masaje para suavizar el tejido cicatrizado; esto puede incluir terapia de ultrasonidos - ejercicios de fortalecimiento ¿Qué hacer? - Recabar asesoramiento médico. - Seguir el asesoramiento recibido. - Acordarse de hacer ejercicios de calentamiento y relajación para evitar lesiones después de que el tendón de Aquiles haya cicatrizado. ¿Qué hacer? - Ignorar el dolor o retrasar el tratamiento. - Tratar de seguir entrenando si se está siguiendo un tratamiento. - Intentar hacer demasiado justo después de que le quiten la escayola o la férula ¿no debería arriesgarse a lesionarse de nuevo. Rotura Completa del tendón de Aquiles Una ruptura total de un tendón siempre es grave y hay que hacer hincapié en la recuperación, ya que ésta es fundamental si quieres volver a tener una vida activa (deportivamente hablando, sobre todo) sin que te acarreé secuelas molestas durante los próximos años. Cuando te sometes a una intervención quirúrgica de la consideración de la tuya tanto si es por Seguridad Social o por mútua privada o deportiva, después deberían ofrecerte un servicio de rehabilitación, por lo menos hasta que el cirujano estimase que debieras ser dado de alta (que, si bien suele ser antes de lo recomendable, se alarga por varias semanas) Por tanto, y entendiendo que no ha sido así por algún extraño motivo, la fisioterapia ha de convertirse en tu nueva amiga durante un periodo nada desdeñable de tiempo. Requieres que un fisioterapeuta (si es postgraduado en regeneración de tejidos blandos y/o fisioterapia del deporte, mejor que mejor) trabaje tanto la musculatura de los gemelos y el sóleo como la unión myo-tendinosa del tendón de aquiles, sin olvidarse nunca del nivel fascial. En cualquier caso, en manos de un buen profesional tendrás una recuperación correcta y completa. Eso sí, en este tipo de lesiones hay que ser constante en el proceso fisioterapéutico y tener mucha, mucha paciencia. ¿Qué te ayudaría? Pues para la hinchazón y el edema (provocado por la destrucción de vasos linfáticos, los cuales tardan varias semanas en regenerarse) siempre es recomendable tener la pierna elevada por encima del nivel del corazón y aplicar hielo local (en series de 20 minutos, siempre dejando un mínimo de 2 horas entre aplicaciones) e ir moviendo el pie progresivamente; empezando con ejercicios simples como realizar flexión y extensión del tobillo y círculos en ambos sentidos. También podrías comenzar a realizar estiramientos muy suaves del gemelo, cogiendo los extremos de una toalla y pasando el centro por debajo del pie y tirando hacia ti de forma delicada y progresiva. Puedes hacer series de 10 segundos de estiramiento y 5 de relajación. Por supuesto, no olvides beber abundante agua (1'5 - 2 litros al día sin contar la que ingieras en las comidas) y aplicarte crema hidratante sobre la cicatriz un par de veces al día. Eso sí, quien mejor podrá dirigirte será el fisioterapeuta encargado de tu recuperación ya que él podrá ver in situ el estado de tu pierna (color, tono muscular, edema, movilidad, estado de los tejidos...) Y ya sabes: paciencia, constancia y mucho esfuerzo. Todo ello tendrá su recompensa. Esperamos haberte ayudado.

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