El Wolfsburgo se impuso por tres goles a uno al Borussia Dortmund y se proclamó Campeón de la Copa Alemana, la primera de su historia. Klopp no se pudo despedir de la afición con un trofeo pese a que Aubameyang comenzó adelantando al Borussia en el marcador. Luiz Gustavo, De Bruyne y Dost hicieron posible la remontada y decidieron el ganador en la primera mitad.
Ambiente de Final en el Olímpico de Berlín, que comenzaba teñido de amarillo por la cantidad de aficionados del Borussia que ocupaban las gradas. Querían despedir a Klopp por todo lo alto, con victoria, con trofeo, la que sería su segunda Copa alemana, pero no pudo ser. Pese a que comenzaron adelantándose a los 5 minutos del inicio del duelo, reducir la intensidad a partir del tanto y una defensa –que más se asemejaba a un coladero- hizo que los de Hecking pudieran dar la vuelta al marcador, marchándose con 1-3 al descanso.
El favoritismo se terminó imponiendo y el Wolfsburgo se llevó la Copa Alemana, segundo trofeo de toda su historia –ganó la Bundesliga en la 2008/09. El fútbol directo del que hacen gala ambos equipos decantó la balanza hacia los que menos fallaron en defensa.
Los de Signal Iduna Park comenzaron muy enchufados en el partido, llegando rápidamente a las inmediaciones del área de Benaglio, por lo que no extraña que el tanto inicial tardara solo 5 minutos en llegar. Cuando los aficionados más rezagados aún se encontraban buscando su asiento, Aubameyang aprovechó un centro desde la derecha que definió de primeras con un remate cruzado. Aunque el Wolfsburgo reclamó fuera de juego, el gol subió al marcador y los de Dortmund encarrilaban la eliminatoria.
Sin embargo, la relajación momentánea de los de Klopp y los De Bruyne, Luiz Gustavo, Dost y compañía comenzaron a hacer de las suyas. Con el partido ‘roto’, los contragolpes se hicieron dueños del partido y el vendaval amarillo comenzó a hacer aguas por la retaguardia. En el minuto 22, Luiz Gustavo se hizo con un rechace de Langerak, que acertó a despejar el primer envite, y envió un potente disparo con la zurda que emparejó el encuentro.
Con el marcador igualado, dio comienzo un nuevo partido que poco tuvo que ver con el inicio real. Los lobos no cesaron con sus ofensivas y poco tardaron en poner el marcador a favor. Tan solo diez minutos después, De Bruyne, personificando al superclase que ha hecho que los grandes de Europa se fijen en él, lo intenta con un remate desde media distancia a ras del verde que termina dentro. Imparable. El belga besaba el 19 que llevaba en el pecho, sobre el escudo, acordándose y dedicando su tanto a Junior Malanda, el jugador del Wolfsburgo que falleció en un accidente en enero.
Todo a favor y los de Hecking no querían cometer el error de su rival, por lo que sentenciaron el partido antes de que el Borussia pudiera dar un ‘coletazo’, y antes del descanso. Entre un posible penalti a Reus y un palo de los de Klopp, a los 5 minutos del nuevo saque de centro, Dost cabeceó potentísimo, dándole la trayectoria que necesitaba el cuero para que se colara dentro.
Mirando al reloj, al banquillo y anticipando la charla de motivación/bronca del favorito de Florentino para el banquillo del Madrid, que tiene la cabeza entre el Liverpool y un ansiado año sabático, llegó el descanso.
La segunda mitad, más de gestión que de fútbol. El Wolfsburgo salió como si el descanso hubiera sido solo una pausa para hidratarse, y aprovechando el despiste inicial del Borussia a punto estuvieron de poner el cuarto en el marcador.
Poco a poco, más por obligación que por fe real, el Dortmund se fue metiendo en el partido, aunque las ocasiones fueron prácticamente inexistentes. El Wolfsburgo se dedicó a aguantar y el Borussia vio cómo pasaban los minutos, una contrarreloj a la que no pudieron hacer frente. Las escasas intentonas terminaron, una sí y otra también, en las manoplas de Benaglio, y con el tiempo casi cumplido asumieron que perdieron la Copa por confiarse en la primera mitad.
Entre cartulinas amarillas llegó el final del duelo y el Wolfsburgo se proclamó vencedor de la Copa Alemana, la primera de su historia, segundo trofeo que luirán sus vitrinas. La grada ondeaba sus banderas, los jugadores lo celebraban en el banquillo y el colegiado alargó lo que estaba decidido desde los primeros 45 minutos.



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