El entrenador español no pudo meter al Nápoles en Champions League en su último año en San Paolo. Gonzalo Higuaín falló un penalti con 2-2 en el marcador
Hay despedidas que dejan un incómodo silencio y otras que se arman bajo un ambiente enrarecido en el que el "adiós" se da con portazo con sabor a no retorno. Así le ha debido sentar a Rafa Benítez su marcha del Nápoles. Se va de la Serie A tras una floja temporada en la que no ha sido capaz ni de meter al equipo en Champions League, que era el objetivo marcado desde agosto.
Lo tenía todo de cara el cuadro transalpino para cerrar con la agitada campaña con una sonrisa. San Paolo apoyaba y la victoria conducía a la máxima competición continental, pero se torcieron tanto las cosas desde el principio que ni siquiera la heróica reacción posterior pudo evitar el desastre.
Parolo y Candreva pusieron el 0-2 para la Lazio antes del descanso. San Paolo acabó la primera parte congelado. Sin embargo, Gonzalo Higuaín lideró la rebelión napolitana y puso el 2-2 antes del 65' con dos tantos que llevaron el delirio a las gradas.
El escenario había pasado de trágico a muy positivo. El Nápoles venía de menos a más y la Lazio, tocada anímicamente, jugaba con diez por expulsión de Parolo. Pero la historia se volvió a torcer con un giro más propio de cine dramático. Ghoulam vio dos amarillas en menos de tres minutos y acabó en vestuarios antes de tiempo. Instantes después, Higuaín fallaba un penalti con 2-2 en el marcador. La suma de desgracias hundió al Nápoles y espoléo a una Lazio que supo dar la estocada.
Onazi, en el 84', y Miroslav Klose, en el 91', pusieron el 2-4. Los locales se arrodillaron para decir adiós a la Champions League. La próxima temporada tendrán que conformarse con disputar la Europa League... y sin Rafa Benítez en el banquillo.
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