Van ya seis días de competiciones en Río, y Mireia Belmonte (25) acapara toda la gloria olímpica de la delegación española. Recogió ayer en Brasil su segundo podio en estos días, señalados para siempre como los de la inseguridad y el desorden (se suceden a diario noticias acerca de asaltos a dirigentes, deportistas y periodistas).
Belmonte logró el oro (2m04s85) en su prueba predilecta, posiblemente la más sólida de sus especialidades. Aquella en la que más cree. Había invertido cuatro años en preparar esta prueba, esta final: la tenía entre ceja y ceja. Le salió bien.
Tan obcecada estaba en ella, que Fred Vergnoux, su entrenador, había preferido inscribirla en seis carreras en Río. Él y Belmonte comparten una tesis: a mayor dispersión, menos presión. Y menos agobios: si se falla en alguna prueba, intuye el técnico, siempre quedará algún otro cartucho que gastar. Visto lo visto, la estrategia ha funcionado.
Anoche, vimos algunas modificaciones en su forma de nadar, en su forma de gestionar los virajes. Prolongó los tramos subacuáticos, y de esa manera se ahorró esfuerzos. La estrategia le permitió administrar mejor el último largo. Acabó mejor que en Londres, hace cuatro años.
“Estoy muy contenta, estoy acabando muy bien cada una de mis pruebas”, había dicho en la víspera, tras sus semifinales, cuando vislumbraba sus posibilidades.
Al contrario de aquella final del 2012 en Londres –cuando fue plata–, ahora Belmonte fue de menos a más.
Situada en la calle 5, una de las centrales, justo al lado de la australiana, Madeline Groves, tuvo una visión panorámica de la carrera. Contempló desde atrás a Groves, y también al resto de favoritas. Hizo números. Manejándose de menos a más, se permitió presionarles en los dos últimos largos. Agarró el oro por delante de Groves (2m04s88) y de la japonesa Hoshi (2m05s20).
Belmonte ya suma dos podios en Río. Y cuatro en toda su carrera deportiva. No hay nadadores españoles capaces de presumir de ello. De hecho, muy pocos olímpicos de nuestro país presentan unas cifras similares. Sólo la supera el piragüista David Cal, que tiene cinco.
Se trata del cuarto podio olímpico de su carrera. El segundo en Río. Pero también, del segundo de todos los españoles en estos días.
A grandes rasgos, es una pésima noticia para España y una magnífica noticia para Belmonte, cuyas cotas de popularidad se elevan ya a niveles insospechados en otros tiempos. El dato sonroja a los responsables del deporte: Belmonte va sola.
Se trata del cuarto podio olímpico de su carrera. El segundo en Río. Pero también, del segundo de todos los españoles en estos días. El deporte español parece haber retrocedido a tiempos quijotescos. A la generación espontánea, que es como se conocía: la de Santana, Seve Ballesteros, Bahamontes, Paquito... Fenómenos solitarios que ganaban en blanco y negro. Y en UHF.
Belmonte se enfrentó anoche a todos los elementos. A esa negatividad que comienza a envolver a los españoles (un cuarto puesto del ciclista Jonathan Castroviejo en la contrarreloj y las eliminaciones en las últimas rondas del boxeador Samuel Carmona y la judoca María Bernabeu).
Y a la voluntad de sus adversarias, que le plantaron cara. Hoy vuelve. Ahora, en los 800 m libre. Y aquí le espera Ledecky.
Grupo Selecto Medallistas
La nadadora española Mireia Belmonte entró este miércoles en el selecto grupo de cuádruples medallistas olímpicos españoles tras conquistar la medalla de oro en los 200 metros mariposa en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
La de Badalona sumó este éxito al bronce que logró el pasado sábado en los 400 metros estilos y las dos platas, en los 200 mariposa y en los 800 metros libres, que conquistó hace cuatro años en Londres.
De este modo, Belmonte alcanzó en número de medallas olímpicas al ciclista balear Joan Llaneras, que consiguió dos oros, en Pekín y Sydney 2000, y dos platas, en Pekín y Atenas; a la tenista Arancha Sánchez-Vicario, que se colgó dos platas y dos bronces entre Barcelona y Atlanta; y a la nadadora de sincronizada Andrea Fuentes, con tres platas, dos en Pekín y una en Londres, y un bronce en la capital inglesa.
Ahora, el objetivo, complicado, para la nadadora española será el de intentar alcanzar al palista gallego David Cal, el olímpico español más laureado con cinco metales, un oro y cuatro platas. Para ello necesitaría ganar una presea en la última prueba que le queda por competir en Río, los 800 libres donde ya fue plata en 2012.
MIREIA BELMONTE DECLARACIONES
La nadadora española Mireia Belmonte, flamante campeona olímpica en la prueba de 200 metros mariposa, ha subrayado que "ganar la medalla de oro es lo máximo que se puede conseguir", una "recompensa" que lleva persiguiendo toda la vida y que le ha dejado "en estado de shock" tras lograr el mayor éxito de su carrera en los Juegos de Río.
"Solo puedo dar las gracias a mi familia, a mi entrenador, a toda la gente que está conmigo cada día, es parte de todos. Estar en unos Juegos ya supone mucho trabajo y ganar la medalla de oro es lo máximo que se puede conseguir. Todavía no me lo creo, estoy en estado de shock", valoró Belmonte nada más ganar el oro en declaraciones a 'TVE' recogidas por Europa Press. "Es la recompensa a toda mi vida porque mi vida es nadar", añadió posteriormente en la zona mixta a la cadena COPE.
Echando la vista atrás y repasando los últimos cuatro años de preparación, la catalana explicó que se pasan "días buenos y días no tan buenos", pero que "al final trabajando con el objetivo en mente llega la recompensa".
"Siempre hay que trabajar, nunca hay que rendirse y al final consigues lo que quieres", apuntó junto a la piscina olímpica, consciente de que deberá volver a nadar este jueves para disputar las eliminatorias de 800 libres.
"Hoy es difícil recuperar con toda la prensa, el control antidopaje, el masaje... Antes de las cuatro no me voy a dormir, pero la semana olímpica es muy dura y es lo que toca. Hoy toca disfrutar y mañana será otro día con mi última prueba. Tengo una serie difícil, pero hay que lucharlo igualmente", concluyó.





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