REMO CATEGORIA K-2 500m
Hungría le arrebató la medalla de oro a Alemania por un escaso margen este martes en el K-2 500 metros de los Juegos Olímpicos de Río, mientras que la dupla polaca se colgó el bronce.
Danuta Kozak y Gabriella Szabo, campeonas mundiales y europeas, ganaron en 1:43.687, con las alemanas Franziska Weber y Tina Dietze pisándole los talones. Las germanas se llevaron la plata al llegar menos de un centésima más tarde.
La dupla polaca, formada por Karolina Naja y Beata Mikolajczyk, y que fueron terceras en Londres 2012, añadieron otro bronce a su colección al parar el crono en 1:45:207.
Más temprano, la neozelandesa Lisa Carrington esquivó a la competencia en una dura batalla por el triunfo en el K-200 metros, llevándose su segundo oro olímpico en el evento. La plata fue para la polaca Marta Walczykiewicz y el bronce para la azerbaiyana Inna Osipenko-Rodomska.
Por su parte, en la primera prueba de la jornada, el alemán Sebastian Brendel se colgó el oro en C1-1000 metros por delante del brasileño Isaquias Queiroz, plata, y del moldavo Serghei Tarnovschi, que completó el podio.
ATLETISMO DISCO SANDRA PERKOVIC
La croata Sandra Perkovic, con 69,21 metros, se ha proclamado este martes campeona olímpica de lanzamiento de disco en la quinta jornada del atletismo, que se disputa en el Estadio Olímpico Joao Havelange, por delante de la francesa Melina Robert-Michon (66,73) y la cubana Denia Caballero (65,34).
Sandra Perkovic logró el oro en su tercer lanzamiento y consiguió así pasar a la mejora, y el resto de sus intentos fueron nulos. La croata, cuádruple campeona de Europa, cumplió el pronóstico y revalidó su título olímpico de Londres.
AGUAS ABIERTAS CATEGORÍA MASCULINA
El holandés Ferry Weertman, plata en el Mundial del año pasado en Kazan y campeón europeo en 2014 y 2016, conquistó la medalla de oro en la prueba de natación en aguas abiertas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, disputada frente a la playa de Copacabana.
El holandés completó la maratón acuática de 10 kilómetros frente a la playa más emblemática de Brasil con un tiempo de 1:52:59.8 y su oro sólo fue confirmado tras el análisis de la fotografía de llegada debido a que el griego Spyridon Gianniotis, que se quedó con la plata, marcó el mismo tiempo.
El griego, que fue cuarto en Londres 2012 y bronce en el Mundial de Kazan, llegó a ser anunciado como el vencedor pero rápidamente la organización aclaró los resultados.
El bronce de lo adjudicó el francés Marc-Antoinie Olivier, con un tiempo de 1:52:02.0 y cuyo lugar también fue confirmado luego del análisis de la fotografía de llegada debido a que su tiempo fue idéntico al del chino Lijun Zu, que llegó en cuarto lugar.
Tanto el holandés como el griego se mantuvieron relegados durante la mayor parte de la competición, pasando en los lugares 19 y 22 respectivamente al final de la primera vuelta de 2,5 kilómetros y en los puestos 15 y 13 tras la tercera, pero remontaron en los metros finales y consiguieron superar a los nadadores que lideraban desde un comienzo.
El australiano Jarrod Poort lideró casi toda la competición y pasó en primer lugar en las tres primeras vueltas pero se quedó sin fuerza para el sprint final y tan sólo alcanzó la vigésima posición, a 40.9 segundos del nuevo campeón olímpico.
En quinto lugar, también muy cerca de los medallistas (1:53:03.2), llegó el estadounidense Jordan Willmovski, que se colgó el oro en el Mundial de Kazan el año pasado, y en sexto, a milésimas de segundo, el italiano Simone Ruffini, actual líder del Circuito Mundial de aguas abiertas. El tunecino Oussama Melloulli, oro en Londres 2012 y tercero en el Mundial de 2013, tan sólo llegó en duodécimo lugar, con un tiempo de 1:53:06.1, pese a que nadó al lado de los líderes en los últimos kilómetros.
La competición en el mar de 10 kilómetros fue realizada frente a las arenas de Copacabana, con el punto de partida y la meta ubicados próximos al Fuerte de Copacabana, en la esquina derecha de la playa más conocida de Brasil.
Los nadadores tuvieron que partir dentro del agua, desde atrás de una cuerda levantada como pistoletazo, debido a que la plataforma de lanzamiento que había sido instalada se hundió el pasado sábado por un fuerte oleaje.
El oro en la prueba femenina, disputada ayer, se lo colgó la holandesa Sharon van Rouwendaal, que fue plata en el Mundial de Kazan del año pasado y campeona europea en 2014, con un tiempo de 1:56.32.
En segundo lugar llegó la francesa Aurélie Muller, la campeona mundial el año pasado pero que fue descalificada porque en la meta bloqueó el paso de las nadadoras que la seguían. La italiana Rachele Bruni se quedó con la plata y la brasileña Poliana Okimoto con el bronce.
GESTO DEL CAMPEONATO
Las atletas Nikki Hamblin y Abbey D'Agostino han protagonizado este martes la segunda serie de la primera ronda de la prueba de los 5.000 metros en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro pese a entrar penúltima y última respectivamente en la línea de meta, y es que tras irse al suelo se ayudaron y animaron mutuamente para acabar enarbolando los valores del olimpismo.
En una prueba que dominaba con autoridad la etíope Almaz Ayana, flamante campeona de la medalla de oro en los 10.000 metros en Río y que acabó ganando la serie, se fueron al suelo la neozelandesa Nikki Hamblin y la estadounidense Abbey D'Agostino al chocar esta última con otra rival y llevarse de por medio en su caída a la oceánica.
Lejos de recriminarse o de seguir corriendo luchando por estar en la final de los 5.000 metros, la estadounidense quiso redimirse de su error, totalmente en una acción fortuita, y ayudó a Hamblin a levantarse para continuar.
Y ahí se dio cuenta D'Agostino que tenía dolor en su rodilla, tanto que se tuvo que tirar de nuevo al suelo con gestos de dolor. Hamblin, que sí tenía fuerzas para continuar de inmediato, le devolvió el gesto y no solo la ayudó preocupándose por su estado sino que la animó a seguir corriendo para terminar la prueba.
Un gesto con el que sin quererlo rememoraron los valores del deporte olímpico, sacando la mejor parte del deporte, y con el que se hicieron protagonistas en las redes sociales. Hamblin entró penúltima en meta con un tiempo de 16:43.361, más de minuto y medio después que Ayana, mientras que D'Agostino, que entró con síntomas de dolor, firmó un 17:10.02.
Tiempos que, dejándolas fuera de la final, para nada serán recordados pues Hamblin esperó a la estadounidense para fundirse ambas en un abrazo final que puso el broche a su participación en la distancia en los Juegos de Río. Una imagen que, junto a la de la ayuda mutua para no ceder ante el dolor y los contratiempos, serán su legado en esta cita olímpica.
La emotiva escena, repetida en el videomarcador del estadio, movió el corazón de los jueces, que resolvieron recalificar a las dos atletas, que volverán a verse las caras el viernes en la final, si es que están recuperadas de sus heridas.
TRIPLE SALTO
Christian Taylor y Will Claye dieron a Estados Unidos el segundo doblete olímpico consecutivo en triple salto en una final sentenciada en la primera ronda con marcas que no pusieron el riesgo el récord mundial del británico Jonathan Edwards.
Taylor aterrizó a 17.86 metros de la tablilla en su primer salto, Claye alcanzó diez centímetros menos y ninguno de los dos mejoró después sus primeras prestaciones.
El chino Bin Dog, campeón mundial en pista cubierta, se ganó un puesto junto a los dos norteamericanos en el podio con una marca de 17.58 conseguida, también, en su primer intento.
En unos Juegos que han registrado ya tres récords mundiales (400 hombres, 10,000 y martillo mujeres), la posibilidad de un cuarto, el de triple, que dura ya 21 años en poder del británico Jonathan Edwards, no estaba descartada ante el nivel alcanzado por Christian Taylor y Will Claye, líderes del ránking con 17.78 y 17.65 metros.
A Taylor, campeón olímpico y mundial en ejercicio, le falta un récord del mundo para poner colofón a su brillante carrera. El año pasado, en el Mundial de Pekín, se quedó muy cerca, con 18.21, a sólo ocho centímetros de la plusmarca universal.
Con cinco de los diez mejores saltos del año y cuatro victorias en cinco mítines de la Diamond League, Taylor aportaba argumentos bastantes para ser considerado el único favorito. Además, su gran rival en 2015, el cubano Pedro Pablo Pichardo, no estaba en la final, mermado por las lesiones.
La combinación oro-plata de Londres 2012 (Taylor-Claye) estaba llamada a repetirse en Río. El campeón empezó a mandar desde su primer salto, de 17.86, y el subcampeón se coloco segundo con diez centímetros menos.
Las tres medallas quedaron dibujadas en la primera ronda y ratificadas al término de un concurso sin emoción que no alteró en las cinco rondas siguientes ninguno de los tres primeros puestos.
El colombiano John Murillo se clasificó quinto con un nuevo récord nacional (17,09), justo por delante el portugués Nelson Evora, que fue campeón olímpico hace ocho años en Pekín y en los últimos Mundiales (Pekín 2015) obtuvo la medalla de bronce.
REMO K1 1000m
Marcus Cooper Walz logra la sexta medalla para la delegación española. El palista español logró el oro en el K1 1000 metros de piragüismo tras realizar una remontada extraordinaria en los últimos metros. A falta de 250 metros prueba ocupaba el quinto puesto, pero Walz fue capaz de reponerse imprimiendo un ritmo bestial que le valió para adelantar a sus rivales y subirse en lo más alto del podio.
Había salido bien el mallorquín, cruzando el primer intervalo como según clasificado, pero se desinfló antes del ecuador de la prueba y en los 750 metros parecía que las opciones de medalla se desvanecían. Sin embargo, Walz se vació a golpe de pala y como dijo antes de la prueba, lo dio todo para buscar su mejor marca, que a la postre le daría la inesperada presea en la laguna Rodrigo de Freitas.
Ha sido la carrera de mi vida. Esperaba luchar por las medallas pero no ganar”
En sus primeros Juegos Olímpicos, el palista nacido en Oxford hace 21 años marcó un tiempo de 3:31.447, imponiéndose al checho Josef Dostal y al ruso Roman Anoshkin. Walz ya había sido campeón del mundo sub 23 en el K4 1000 metros y había logrado ser tercero y segundo en los mundiales de Moscú y Milán, respectivamente. Pero, sin duda, nada puede hacer sombra a este trabajado oro conseguido en Río.
“No me lo esperaba, fue una sorpresa. Esperaba luchar por las medallas pero no ganar y menos aún con tanta diferencia. Es una pasada, estoy en una nube. Ha sido la carrera de mi vida. Estoy alucinado”, dijo el mallorquín afincado en Madrid.
Con el de Marcus Cooper Walz, es el cuarto oro que consigue España, después de las logradas por Maialen Chorraout en piragüismo en aguas bravas, Mireia Belmonte en 200 metros mariposa y Rafa Nadal y Marc López en la modalidad de dobles del tenis masculino. De este modo, la delegación española supera los tres logrados en Londres 2012.
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